Meditaciones y reflexiones de Luiggi.
Un espacio para el análisis y la reflexión de diferentes temas: literatura, religión, sociedad. Incluyo, además, algunas de mis creaciones literarias. Diversidad, unidad, libertad. Aquí y ahora.
BLOG DE LUIS ANGEL
sábado, 6 de abril de 2013
He decidido escribirte, yo no soy buena, pero me has obligado.
Tal vez sólo tenga que decirte lo mucho que me has ayudado
y lo mucho que me has enseñado. Yo no sabía nada antes de ti,
ahora creo que hasta puedo tocar el violín.
Me has introducido a tu mundo raro,
creo que debo estar agradecida por que me encanta lo estrafalario.
Cuando mueras yo haré un circo donde haya mimos, violinistas, bailarines, actores, pintores
y escritores.
El fondo será negro y las sillas flotarán,
porque debajo de ellas habrá un cementerio
donde estén enterrados todos los recuerdos.
Yo no quiero recordarte cuando te vayas de mí,
porque sé que en algún lugar estarás esperando por mi.
Desde que nos conocimos hemos encajado,
y aunque nos hemos separado, sé que siempre estarás a mi lado.
Yo me despido de ti, pidiendo que no me olvides, y recuerda que siempre estaré aquí.
Están también las fotos con nuestros amigos Aarón, Jairo y David, a quienes conocimos en esa semana. Aarón, aquí están las imágenes, después subiré los videos para que te rías un buen rato. :D
¡Qué a gusto nos la pasamos!
Así somos, así vivimos...
viernes, 5 de abril de 2013
Redención adquirida
jueves, 4 de abril de 2013
Recuperando nuevos espacios.
lunes, 19 de marzo de 2012
Segundos... instantes... dolor
Hoy me di cuenta de la importancia de un par de segundos. Sería un respiro, un abrazo, una sonrisa, una palabra.
Nada ha angustiado tanto mi corazón, mi alma, mi cuerpo… nada me ha angustiado tanto como ese par de segundos.
Algunos segundos en los que mi mirada captaría el momento preciso en el lugar preciso. Unos segundos que servirían para encontrar a la persona indicada. Segundos que se transforman en angustia perpetua. Después de esos segundos… nada. La nada absoluta que corrompe los párpados y las horas de sueño.
No pediría diez, no pediría cinco minutos; pediría el instante preciso, pediría el momento apto para poder hacer algo. No pediría nada más.
El camino era largo y los segundos no me importaban demasiado, el tiempo no era protagonista en el acto de los pensamientos de un domingo por la tarde. Mis pies seguían el camino de la inercia, trazado por la costumbre y lo cotidiano. En realidad lo cotidiano se rompe en un par de segundos.
El tiempo me llevaba hacia el lugar de mi tortura. El tiempo, cruel, me condujo y se aprovechó del infortunio para reírse en mi cara y escupirme. El tiempo me devoró.
Minutos antes, no se cuántos, salí de mi casa sin la mayor preocupación. Domingo por la tarde y crucé un bulevar, domingo por la tarde y pasé por enfrente de la iglesia. Domingo por la tarde y el parque ya tenía sobre él a un grupo de futbolistas. Domingo por la tarde y el camino me llevaba hacia un puente.
El domingo por la tarde se desvía, no perdí mi camino pero si perdí el alma en un grito. En unos segundos se escucha el grito de una madre, en unos segundos mis ojos ven un cuerpo en el suelo, en unos segundos mi cuerpo se paraliza y mi mente se va. En unos segundos ya hay mucha gente, todos lloran. En unos segundos ya no hay esperanza, el cuerpo no tiene vida… en unos segundos, todos pierden la vida.
Ahora no logro olvidar los segundos… después de salir de mi casa caminé, mis pies ya sabían a dónde iban y yo sólo les respondí. Escuche unos gritos, seguí caminando. Cinco pasos, no se cuántos segundos, bastaron para encontrar a una mujer hincada en el pavimento, ante sus ojos un cadáver, ante sus ojos… una hija.
Gritos y mas gritos, llanto, dolor, tristeza, desesperación, impotencia, sufrimiento, agonía, desesperanza, muerte, desmayo… en un grito resonaba el amor.
No se supo nada del carro que pasó por encima. Un montón de fierros, un monumento de metal con movimiento propio había arrollado al producto del amor. Una pesada máquina producto de la necesidad, de la ambición, de la inteligencia del hombre pasó sobre la vida de un ser auténticamente vivo, le quitó la vida y se fue.
La madre seguía llorando, junto a ella lloraban veinte, treinta o no se cuántas personas más. Todo el dolor reunido en torno al mismo cuerpo, en torno a la misma niña que ya no respiraba, ya no vivía.
Y la mente se asoció con el tiempo, y entre los dos me torturan… mi mente dice que unos segundos hubieran sido suficientes para ver a la niña y quitarla del camino que llevaba la máquina. La mente produce ideas y me dice que pude haber visto las placas, el color, la marca, algo del carro, algo que ayudara… pero no. La mente se burla de mí poniendo otros niños en el lugar de la niña muerta; mis sobrinos, los sobrinos de mis amigos… quien sea.
Y unos segundos bastaron para lastimarme. Unos segundos son suficientes en este momento para que la imagen se quede grabada en mi memoria y no me deje cerrar los ojos. Unos segundos… solo unos segundos… y el grito aparece otra vez en mi mente, y los llantos brotan de mi memoria y el cadáver se retrata en mis ojos y ahí se queda, perdura…
No se si se borrará, no se si habrá consuelo para alguien…
Ahora solo busco un momento… el momento necesario para que se borren esos segundos.
Y los segundos, uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, quince, los que sean, ya no son suficientes.
lunes, 15 de marzo de 2010
PARA UN VIOLÍN DESAFINADO
Ahi estas de nuevo
llorando cual bebé
¡ese llanto que molesta!
¿me estás condenando?
o simplemente es algo que gané...
Y con esa imagen me ganas
dentro de tu sarcófago de madera
cubierto con papel de no se qué,
tu mirada que no expresa nada
y así te tomé...
Trozo de madera con figura seductora,
tus cuerdas cual cabello de sirena,
pero como el mítico ser al que asemejas,
tu canto hoy me tritura...¡deja de sonar macabra criatura!...
Pero tu semblante de tristeza
me ha llamado a levantarte,
a revivir tu lúgubre sonido...
me incita a afinarte.
Poco a poco te liberas de tu dolor
y sacias tu hambre de tablaturas,
Cual bebe que tiene lo que anhela...
tu sonido ya tiene una gran color,
y el melancólico sonido de un arco provocando a tus cuerdas
vibraciones por tu cuerpo de madera
orgasmos de notas musicales,
hadas cantando en primavera...
...Este es el primer poema que escribí... DISFRÚTENLO













